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BOL - El tinku, un combate ritual

EL TINKU, UN COMBATE RITUAL

 

Cada año, en los primeros días del mes de mayo, los campesinos del norte del departamento de Potosí se reúnen para celebrar el Tinku.
Palabra de origen quechua, que significa encuentro, unión, equilibrio, convergencia, pero se entiende igualmente en el sentido de combate, como se verá más adelante. Esta manifestación, profundamente anclada en las tradiciones indígenas de esta región del altiplano, tiene por objetivo dar gracias a Dios por el fruto de las cosechas. Se honra ante todo a la Pachamama, la diosa de la tierra, por su generosa fertilidad, pero como en todo Bolivia, Jesús y la Santa Trinidad tiene igualmente un lugar durante las celebraciones.

El más célebre de los Tinku tiene lugar en Macha, pequeño y alejado poblado del altiplano en donde se dan cita alrededor de 3000 pobladores de la región. Llegan a pie, vestidos con sus trajes tradicionales, en los cuales el elemento más singular es, para los hombres, la montera, el casco de cuero duro y cuya forma hace pensar en los cascos de cobre de los conquistadores.

Durante dos a tres días, bailarán, cantarán, beberán hasta el exceso y pelearán. Primero, cada comunidad desfila por las calles del pueblo al ritmo de los charangos (pequeña guitarra de diez cuerdas) y las zampoñas (flauta de pan). Frecuentemente, los hombres forman un círculo en el cual al centro se encuentran las mujeres. Mientras que ellas entonan los huayños (cantos tradicionales marcados con tonalidades muy agudas), los hombres giran alrededor de ellas golpeando el suelo con cadencia.


Todos los hombres y la mayoría de las mujeres, acompañan estas celebraciones con un fuerte consumo de alcohol Puro (alcohol a 90º), cerveza o chicha (alcohol de maíz), mientras que pasan las horas, la embriaguez se apodera de los participantes y al segundo día las danzas dan lugar a los combates. La población enfrenta a dos hombres que pelearán al centro de un círculo formado por los espectadores.

Se combate puñetazos, los brazos extendidos, tratando de tocar la cabeza del adversario o en el torso (algunos combatientes toman una piedra en puño para dar más fuerza a los golpes). Estos combates, son a menudo extremadamente violentos, pueden ser asidos desde diferentes ángulos. 

Desde el punto de vista tradicional, el Tinku es un rito ceremonial, que une más que separa. No se trata de que uno de los combates aplaste o haga menos al otro, el enfrentamiento no es por “la muerte” sino por “la vida”. De este enfrentamiento físico entre dos personas nace la vida, siendo el cuadro de la fecundidad y la reproducción. La sangre derramada por el perdedor es considerada como un sacrificio, una ofrenda destinada a fertilizar la madre tierra con la finalidad de obtener sus favores durante las futuras cosechas.


Desde un punto de vista más pragmático, El Tinku puede ser considerado como una especie de regulación social, en el sentido en que éste permite a las comunidades dirimir sus diferencias y las querellas entre vecinos (repartición de la tierra o rivalidades personales ...).

No es raro que en los últimos días de la manifestación, la violencia se generalice, que los combates degeneren en enfrentamientos colectivos y que la policía intervenga para dispersar a los participantes con la ayuda de gases lacrimógenos.
 

El Tinku es una de las tradiciones del altiplano que se sigue conservando intacta, es por esto que suscita la curiosidad de muchos. Por la violencia que desencadena, puede por una parte, impactar al viajero que no haya comprendido sus fundamentos y por otra hacerlo sentir como un intruso. El Tinku no puede ser considerado como una atracción turística, por esta razón nosotros no organizamos viajes al norte de Potosí en momentos en que ce celebra este combate.