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BOL - Presentación de Potosi, Sucre y Tarabuco

Presentación de Potosí, Sucre y Tarabuco.

 

HISTORIA DE LA REGIÓN


En 1545, un grupo de conquistadores estableció un acto de fundación cerca de Kantumarka, en la región de Porco. Aunque el siervo de uno d estos españoles, Diego Huallpa ha visto literalemente “llorar plata ” de esta montaña piramidal de color rojo, él y sus similares no imaginaban que los conquistadores estaban tomando posesión del tesoro más grande del mundo. Algunos años después, bajo el reinado del emperador Carlos Quinto, la ciudad recibe el título de Ciudad Imperial. Así Potosí vuelve, como lo dice el historiador Fernand Braudel, “el centro de la economia mundo”. En esta época, con sus 160 000 habitantes, Potosí es una de las más importantes aglomeraciones del mundo (más habitantes que en Paris). La plata se derrama de la “montaña rica”, el Cerro Rico, cuyo otro emperador, el Inca Huayna Kapak, ya conocía el valor sin poder tocarlo.

En efecto, la leyenda cuenta que,cuando ha decidido explotar las riquezas. En esta época, con sus 160 000 habitantes, Potosí es una de las más importantes aglomeraciones del mundo (más habitantes que en Paris). La plata se derrama de la “montaña rica”, el Cerro Rico, cuyo otro emperador, el Inca Huayna Kapak, ya conocía el valor sin poder tocarlo. En efecto, la leyenda cuenta que, cuando ha decidido explotar las riquezas de esta imponante masa piramidal de color rojo, la montaña, con terrorífica voz, notificó a los Incas que el producto de sus entrañas estaba destinado a un otro imperio que el suyo.
El nombre de Potosí (poto’s-jsi en quechua) viene de este temblor, de esta explosión que prefiguraba el nacimiento de un nuevo sistema económico.
 
A penas veinte años después la creación de la ciudad, toda la economía regional empieza a articularse progresivamente alrededor de Potosí. Su riqueza aprovecha a su vecina, Charcas (hoy Sucre), que volverá más tarde la principal ciudad universitaria y uno de lo más importantes centros jurídicos del imperio. Más al sur, la ciudad de Tarija (San Bernardo de la Frontera, en la época) debe su existencia a la Ciudad Imperial que le otorga la responsabilidad de la producción de verduras, de frutas, del vino y del Singani. Más allá, interminables caravanas de lamas cruzan los pasos de montañas, los desiertos y la pampa en dirección del Imperio español : Lima y Buenos Aires.

Cada año, Potosí los alimentará de 500 000 pesos (un peso = une once d’argent !) destinados a la gestión de su economía. A lo largo de estos caminos se escribieron los capítulos los más dramaticos de esta parte de la América colonial : de la fiebre de la plata (y los millones de muertos que ha dejado), a las primeras escaramuzas que llegaron a buén término, en 1825, a la independencia del conjunto de las colonias españolas de America del Sur.

Esta ruta de historias y anécdotas, relatadas por el cronista Bartolomé Arzans de Orsua y Vela, tiene otros tesoros no despreciables. Ayer, el Eldorado de los buscadores de la plata, el salar de Uyuni y el desierto del Sur Lípez son hoy día la tierra de promesa de sensaciones fuertes y belleza. Esta ruta de la plata reserva los momentos los más fuertes forts del viaje en Bolivia.
 

SUCRE

Charcas la bella, la ciudad con cuatros nombres. Este joya de arte barroco y del Renacimiento es la más europeana de las ciudades de Bolivia y sin duda una de la más hermosas de América latina. Fundada por orden de Pizarro, en 1538, por Pedro de Anzures, marqués de Campo Redondo, Sucre era destinada a volver la residencia y el centro de la burguesía española. Figurando entre las primeras establecidas al interior del continente, es la ciudad la más antigua de América del Sur. La aglomeración está ubicada en una cuenca de la Cordillera oriental, al pie de las montañas Sica Sica y Churuquella. Según los habitantes, la montaña la más grande es el “Macho” y la más pequeña la “Hembra”.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano habla de “montañas enamoradas”.

Sucre, es la ciudad blanca para noches blancas. Admirar la arquitectura y visitar los museos durante el día, ir a los bares y los cafés durante la noche, parece la mejor manera de aprovechar de lo que será sin duda la “pascana” (etapa del viaje en el que comemos, descansamos antes de continuar el trayecto). El término viene de  Santa Cruz. Ustedes podrán organizar trekkings, ir a ver pinturas rupestres y, sobretodo, encontrar a algunos de los mas sorprendentes focos de la cultura tradicional boliviana : el mercado de Tarabuco y los pueblos de J’alqa, donde se encuentrán los tejidos más bellos de Sudamérica. El término viene de  Santa Cruz.

Del punto de vista arquitectural, Sucre se quedó inmovilizada como una carta postal del siglo XIX, lo que le da todo su encanto. Un aire europeano se difunde en toda la ciudad, los inmeubles, las plazas y los jardines.
En efecto, la aristocratia de Sucre, atraida y seducida por el arte europeano, intentó de reproducirlo en sus residencias. Sin embargo, el terremoto de 1948, determinó la renovación de una gran parte de la ciudad. Es por eso que, no hay que asombrarse de ver desfilar una rica diversidad de estilos. Un eclecticismo que sólo puede aumentar la atracción que Charcas la bella sabe practicar en los visitantes. En cuyo caso queda dejarse llevar, cautivado por el perfume colonial de sus callejones y sus patios secretos.


Los bailes del carnaval de TARABUCO

La Phujllay. La originalidad de los trajes llevados durante este carnaval tiene nada que envidiar a las creaciones las más extravagantes de alta costura.

Los hombres visten, para la ocasión, una blusa negra en tocuyo (c’uyo, tejido tradicional de la región) y un pantalón blanco mi-corto en el cual superponen un especie de calzoncillos negro, con rayas doradas y motivos rojos detrás. Alrededor de la cintura, llevan una cintura que llaman “chumpi” o “faja” y que retiene al mismo tiempo un pequeño poncho (el siquiunku) resplandeciente de colores rojos, amarillos, negros y  una segunda cintura de cuero dotada de bolsillos. En uno de los hombros está puesto un pequeño poncho (el unku) arriba del cual, un otro poncho, más festivo, arbola motivos con tintas muy vivas.

Sobre el pequeño poncho, atan un gran pañuelo de color malva, color de la alegría. En la cabeza, llevan una cofia hecha de dos largas cintas bordadas de motivos y que caen en sus hombros. Los pies y una parte de los pantorrillas son protegidos por un especie de calcetín tejido, de lana. Por fin, se calzan con altas sandalias (“ojotas” o “abarcas”) de madera y goma , adornadas por enormes espuelas de hierro.
Estos zapatos originales tienen un peso aproximativo de 5 kg cada uno. Sólo los hombres de más de quinze años pueden bailar la phujllay, y la tradición exige que los jovenes sean vestidos por los hombres adultos. Los vestidos son, en general, regalados por la mujer la más vieja de la comunidad. Para la familia del joven, este rito constituye un gran honor.

El baile se acompaña de una música tocada con instrumentos tradicionales de viento y percusiones. El Ayarichi. Este baile, al origen funerario, estaba ejecutada en homenaje a las victimas de la batalla de Jumbate. El traje de los hombres parece en esta circunstancia al de la phujllay. Llevan un sombrero en “fieltro” y, en los hombros, el ayarichi, es decir un poncho o unku de color malva, el cual, en este baile, es signo de luto. Llevan sandalias de goma. Cada bailador está acompañado por dos  mujeres.

El traje de las mujeres tiene una falda ancha (la almilla), de color azul oscuro, que va hasta las rodillas. El resto del traje ha sido tejido por estas mismas mujeres : arriba de la falda, al nivel de la talla, se puede ver una larga banda de tejido (el aksu),en los hombros, una llijlla, especie de capa tejida, colgada por dos broches (los “topos”) , vinculadas entre ellas por una cadena de plata. En la llijlla, un pañuelo blanco es signo de pureza. En la cabeza, llevan un sombrero en forma de pagoda china, enriquecida de lentejuelas y hilos de plata. Al medio del frente está ceñido de una banda adornada de monedas de plata.

Durante los bailes, las mujeres llevan una bandera blanca por una mano y por la otra, toman la del hombre y así forman un medio círculo.
 

POTOSI, la ciudad imperial

Más de 4 000 metros de altura, afectada por la ráfagas de los Andes y su sol tan próximo, se escalona la Ciudad Imperial de Potosí, la octava maravilla del mundo según el cronista español del siglo XVIIe, Don Diego de Ocana. Potosí, la capital de las capitales. Tras tres siglos de esplendor, este antiguo centro del Nuevo Mundo es hoy día una ciudad apagada al pie de lo que fue al inicio de su gloria, el Cerro Rico.

Las treinta y tres iglesias y conventos, las impresionantes casas maisons coloniales y la fabulosa Casa de la Moneda se quedaron fijados tal como un decorado de teatro inmutable. Era el Eldorado. Durante cuatro siglos, Potosí fue el ombligo de la España Colonial como Cuzco, por espacio de un siglo, fue el del Imperio Inca. La Europa del Renacimiento y del mercantilismo  no hubiera conocido todas estos progresos sin el dinero de Potosi.

Los historiadores estiman que Europa recibió desde 1545 y hasta la Independencia de América del Sur, unos 50 millones de dollares en lingotes y makukinas (piezas acuñadas en la Casa de la Moneda).
Este botín que provenía de la rica colonia estaba cargada en los galones españoles. Y no tenemos en cuenta la plataque estaba distribuida cada año en Lima, Buenos Aires o Santiago, o que circulaba entre los manos de los comerciantes. En su apogeo, Potosi era un paraíso de placeres y lujos desmesurados, donde se desarrollaban eternas bacanales. La sangre plateada de las minas permitió realizar los proyectos los más prestigiosos, entre otras cosas el de dotar la ciudad de su propia escuela de arte.

Encabezando ésta se encontraba el pintor Melchor Perez de Holguin, quien aparece en los billetes de 10 bolivianos. Según el explorador Alexandre Von Humboldt, entre 1545 y 1802, la producción alcanzó mil millones de onzas de metal. O sea 40 000 toneladas de plata. Esta primera estimación nos da una primera idea del flujo que inundió la economía mercantilista de Europa en aquella época. Y no nos nos referimos solamente a España. También, es verdad que Sevilla donde se ubicaba la Casa de Contratación, atribución de las Compañias de las Indias, supo aprovechar de esta riqueza desmesurada.

Sin embargo, España o Portugal, como toda nación que vive de la rentas de materias primeras, se apobrecieron poco a poco en lugar de enriquecerse. El efecto de la Inquisición española, resultado de la contra reforma, y de esta política económica suicida, fue la continuidad artificial de la Edad Media en la península ibérica. Los verdaderos beneficiarios de Potosí hubieron sidos las naciones mercantilistas de Europa, proveedores de la corona española: Inglaterra, Suiza, Francia, Belgica, Holanda. Mientras que España, estimulaba las exportaciones de estos países, su balance comercial se desmoronaba y su endeudamiento seguía aumentando. Potosí, que construía el camino hacia el capitalismo, hacía hundir España y sus gobiernos despreocupados, los Habsburgos y los Borbones, en el subdesarrollo.

Esta sucesión de fenómenos económicos explica en parte el subdesarrollo de Bolivia, que no se liberó de su destino de productor de riquezas para el resto del mundo. Destino doloroso que consistía en mirar la esperanza escaparse, la esperanza en los vientres de los galones españoles mientras permaneciendo las manos vacías.
 

“La muy famosa, ilustre, augusto, magnánimo, noble y rica ciudad de Potosí, el mundo en miniatura ; honor y gloria de América ; centro del Peru ; emperatriz de los pueblos y ciudades del Nuevo Mundo ; reina de su opulente provincia, princesa de tierra indígenas, patrona de los tesoros y fortunas, madre benigna y acogedora de los hijos venidos de fuera ”.