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BOL - La magia del lipez

LA MAGIA DEL LIPEZ





El principio del mundo… El más hostil, el más fascinante, el más atractivo de los extremos del mundo. La rústica pancarta sobre la que una mano ha escrito "CHILE" nos vuelve a la realidad. Este lugar no es otro que la frontera sur de Bolivia, alcanzada después de días de carretera a través de un paisaje árido. Sólo los milenarios volcanes aún activos vienen a perturbar el reposo de este mundo mineral.

Nos encontramos en la Laguna Verde, a más de 4000 metros de altura, en la región del Sud Lípez, al pie del Licancabur. Antes de llegar hasta este lugar tan particular, es necesario atravesar el altiplano boliviano del norte a sur, y es así que el corazón de este país tan su géneris desfila bajo nuestros ojos. Aquí, se mezlan desiertos de sal, montañas ocres y negras magnificadas por la luz del sol, que llega hasta estas mesetas, intacta y abrasadora. A menos que algunos tormentas perturben este juego de luces.

Pero antes de llegar a este retrato de maestro, hay que ir al encuentro de otros paisajes fabulosos y hombres pocos ordinarios. Aquí, uno de los caminos a seguir.
  • Desde La Paz, el itinerario es simple, hay que aventurarse hacia el sur, hacia la ciudad minera de Oruro.
  • Primero cruzamos una parte de esta inmensa meseta que es el Altiplano, corazón de Bolivia a más de 4000 metros de altura.
  • Hacia el este, el horizonte está obstruido por cordilleras succesivas: en primer lugar la Cordillera Real luego la Cordillera de Quimsa Cruz.
  • Mientras tanto, los"campesinos" trabajan en sus campos de quinoa o de chuño, la "papa" que luego será deshidratada para conservarla 10 años. Otros acompañan su rebaño de ovejas y llamas.Desde la revolución de 1952, aquí, la tierra pertenece al que la trabaja.
  • Después de Oruro, el asfalto desaperece rapidamente y la aventura puede realmente empezar.

Luego, bordeamos el lago Popoo. Este lago, relacionado al sur al salar de Coipasa, es el único desague del lago Titicaca. Sin embargo, antes de alcanzar su destinación la mayoridad de las aguas se evaporarán.

Los Indios Chipayas hacen parte de los raros habitantes de la región. Forman la más antigua comunidad amerindia del continente sin haber sido sometida, ni por los Incas, ni por los Aymaras, o por los Españoles.Su pueblo se dispersa en una larga llanura para unos millares de habitantes.Su acceso es difícil por causa de sus raras pistas a menudo fangosas que llegan allá, pero que permiten un encuentro insólito.
En vísperas de nuestra venida tomó lugar la celebración de los muertos. Desenterra los muertos con el fin de hacerlos ofrendas, costumbre única en la cultura amerindia.

Los Chipayas llevan todavía el vestido tradicional, un largo poncho gris con rayas negras. Las mujeres siempre tienen largas trenzas en la cabellera. Sus habitaciones son chozas de barro seco recubiertos de junco y paja, de forma circular, con el fin de conservar el calor liberado por sus habitantes.

Hemos preguntado a uno de ellos de que época provenían las algunas Chullpas (casa funeraria) vistas antes la llegada al pueblo : "Estas son las casas de nuestros antepasados​​, cuando sólo había la luna. Cuando el Sol llegó, deslumbró a todos. Sólo las casas sobrevivieron." Intrigados, le preguntamos cómo se explica el eclipse solar total. Su explicación era tan clara como la de un astrónomo occidental ...

Después de esta interrupción intrigante nuestro viaje hacia el sur está jalonado de volcanes ... estamos, sin duda, cerca del Sur Lípez. Los pueblos son escasos. A menudo están desiertos. Paisajes dignos de un Sergio Leone. Hacia el oeste, hacia Chile, se puede ver los cumbres con forma de cráter que delimitan la frontera. El más hermoso de ellos es sin duda el Tatasabaya, que forma un cono delgado, abrupto casi perfecto. Y antes de nosotros, hacia el sur, se encuentra otro volcán el Tunupa.

Detrás de él, se esconde la joya de Bolivia, el gran desierto de sal de Uyuni. El volcán es el "buque insignia" del Salar, que guían la caravana o conductor de camiones durante su tiempo en el desierto. El aumento a 1.800 metros sobre el salar, se impuso por el tamaño de su enorme cráter. Se puede ver desde muy lejos, y que apunta al norte del salar o Jirira, pueblo atrapado entre los flancos del volcán y la extensión blanca. La gente de este pueblo hace tiempo que le había dado una leyenda.


Don Carlos, personaje muy activo en la comunidad la entrega con los recuerdos que tiene:
"Mis abuelos hablaban de montaña que caminan y que se enamoran. El Tunupa era la más bella montaña de los alrededores, adulada por los dioses. Un día, ella dió la luz a un niño que morirá muy rápidamente. Madre adoptiva con enormes tetas, dejó su leche extenderse que se cristalizó en sal para siempre ... Así nació el salar, extensión lechosa y esto explica el cráter ahora vacío. En realidad, no sabemos realmente si esta leyenda es verdadera o falsa.
No puedo decir que no lo creo, pero el contrario tampoco. ... Aquí, nuestra iglesia está en ruinas y la cura viene sólo una vez cada 6 meses ... si la pista está practible ! ... Él nos visita casi tanto como el diputado de la provincia! Así que ... entre las creencias de los antepasados ​​y las de nuestra generación, creemos un poco a todo! ". Y él se ríe.

Al principio, las orillas del Salar parecen muy hostiles a cualquier forma de vida. Pero hay que vivir y hablar con los nativos (mitad Aymara, mitas Quechua), nos damos cuenta que aquí, como en todas partes, la vida es posible y que las comunidades han creado entre sí numerosos vínculos familiares y encuentran su identidad cultural en una forma de vida similar: la importancia de la quinua, de la explotación artesanal de sal, de las tradiciones, y el predominio de la llama.


La quinoa se llama aquí la Madre semilla, es decir, la madre de las semillas. Cultivada desde más de 5.000 años, esta planta, que no es un cereal (pero una semilla de la familia de espinacas) puede crecer hasta alturas de más de 4.000 metros y requiere poco agua. Es una planta  halófila (que le gusta el sal), por eso está presente en la región. Le debe los muchos colores intensas (amarillo, verde, morado, blanco, a veces rojo) que adornan esta parte del Altiplano, justo antes las cosechas (en torno a abril). El retrato al final es increíble: el cielo azul puro, el blanco del Salar, las nuancias ocres de la tierra, y los campos de quinua multicolores, por no hablar de los colores de las faldas de las cholitas.

Al principio, las orillas del Salar parecen muy hostiles a cualquier forma de vida. Pero hay que vivir y hablar con los nativos ( mitad Aymara, mitas Quechua), nos damos cuenta que aquí, como en todas partes, la vida es posible y que las comunidades han creado entre sí numerosos vínculos familiares y encuentran su identidad cultural en una forma de vida similar: la importancia de la quinua, de la explotación artesanal de sal, de las tradiciones, y el predominio de la llama.

El Salar de Uyuni reduce el Altiplano boliviano en dos partes. Para continuar nuestro viaje, tenemos que cruzarlo inevitablemente  ... 100 km de desierto blanco, experiencia inolvidable!

Rumbo al sur! Después de la cruzada del Salar por su longitud, el camino toma un Altiplano poco frecuentado, como lo demuestra la incertidumbre de las pistas. A veces encontramos otros hombres, organizados en pequeñas aldeas de una docena de personas. Ellos viven de la venta de lana de llamas y de la extracción de mineral. Estas son las verdaderas personas del Sur Lipez, rudas como el medio ambiente, y presentes desde demasiado tiempo para maravillarse con los colores de la mañana. La mayoría de ellos nunca fueron más allá de unas pocas decenas de kilómetros de su aldea.Los más emprendedores van a veces a Uyuni, la ciudad del Este, en el borde del Salar.

Uyuni es una ciudad de western organizada en calles regulares y perpendiculares. Allí, algunos bares ofrecen al viajero cansado comodidades básicas: beber, comer y un poco de entretenimiento. Un grupo de franceses crearon un bar, la "loca loco" (locomotora loca), como una réplica de uno de estos restos que cubren el "cementerio de los locos", justo al lado de la aldea.

¿Restos de una época gloriosa en la cual Uyuni seguía siendo un importante nudo ferroviario? ¡ La prueba, Butch Cassidy y el Sundance Kid, ladrones de bancos en el siglo 20, atacaron ahí su último tren! ¿Qué estaban haciendo aquí? En la huida en el Far West, una reunión les habló de las riquezas del Perú y cruzaron América del Sur con sus sueños de fortuna. Fueron capturados y ejecutados justo después en el Sur Lípez, al norte del pueblo de Tupiza.

Aquí en este bar del fin del mundo, usted puede tomar un pastis y pedir un bistec Roquefort, a veces la globalización tiene buenos aspectos!

Por aquí vienen también, siempre, poco numeroso, aventureros, buscadores de oro, científicos, viajeros curiosos.Aquí cada uno tiene su historia y su verdad.Excepto quizás estos pobres militares que, a pesar de ellos, bordean la frontera sur del país, sin embargo ya delimitada por los volcanes. Agrupados en campos de 5 a 15 hombres, esperan con impaciencia el relevo, desde sus casitas esféricas. El gobierno teme un ataque chileno, pero los soldados saben que los Chilenos no vendrán. No soportan la altura.

Es continuando todavía y siempre hacia el sur que encontramos las maravillas del Sur Lipez, estas lagunas de todos los colores que todos los bolivianos conocen de nombre sin jamás haber ido.Alrededor de estos lugares de vida, rodeados por volcanes testigos de un subsuelo irritable, se revela la fauna que simboliza la región : estas centenas de flamencos, las patas mojadas en la agua helada, alimentandose de los moluscos que cubren y coloran el fundo del agua.Encontramos  también manadas de vigoñas o también "nandus" (pequeña avestruz).

Tendrá que dirigirse hacia el este y el volcano Uturuncu para observar cóndores, en los alrededores las espléndidas lagunas Celeste (azul) y Amarilla, pasados los pueblos de Quetena y San Pablo de Lipez. ¡ Sin olvidar  una mapa actualizada , GPS, y reservas de agua!

A pesar de las condiciones dificiles, las lagunas hacen pensar a un paraísos terrenales.La Laguna Colorada tiene colores vivos, que se mezlan entre sí: inmensa extensión de rojo y blanco en el que el color rosa del flamenco viene como puntos, con telón de fondo montañas con colores de azufre. Rebaños de llamas también viven aquí. El más torpe de los fotógrafos saca aquí fabulosos cliché. Justo después, hay que cruzar otros paisajes minerales, que parecen inmóviles y inviolado desde la creación del mundo : el desierto de Dali, llamado así por los parecidos entre estos paisajes y las pinturas del genio español.Nuancias al infinito de ocre, con, desgranados por un Pulgarcito soñador, lagunas multicolores y  géisers burbujeantes.

Por fin, llegamos a este fin del mundo que toma la forma de una laguna esmeralda : la Laguna Verde.
Su color cambia según la hora del día.Por la mañana, cuando el viento sopla brutalmente, el verde claro de la laguna se transforma al instante  en esmeralda viva. No, no hay ilusión, juegos ópticos o espejismo : este espectáculo es bien real, cautivador. Desearíamos quedarse ahí y dejarse atrapar por este lugar. Pero no, definitivamente, el lugar del hombre no es aquí.

Al borde de la laguna se encuentra el volcán Licancabur, alcanzando cerca de 6.000 metros sobre el nivel del mar. Domina el desierto de Atacama, a miles de metros más abajo. 1000 metros por debajo de la cumbre, todavía se puede ver vestigios Incas. Habían entendidos antes de nosotros, la magia del lugar: El cráter de este cono regular alberga en su centro una pequeña laguna. Sacerdotes incas iban a depositar sus ofrendas y practicaban sacrificios humanos para asegurar la buena voluntad de los dioses para las próximas cosechas.
 
Un antropólogo Inglés, llegado al principio del siglo para excavar la laguna, se hubiera ido con bolsas llenas de objetos de oro ...

Estas tierras permiten reencontrar al viajero cosas simples de la vida. El calor de una bolsa de dormir en una noche bajo 15 grados, la simplicidad del pan compartido o de una conversación frente del fuego, un musgo verde que se agarra a las rocas.

Quizás es eso la magia del Lipez. En cuanto al Altiplano, esta inmensa extensión llamada falsamente llamado meseta, se acaba aquí. Más allá, muy cerca , es el desierto chileno de Atacama y la vertiginosa bajada hacia el Pacífico. Pero eso, es otro viaje.