Estas poblaciones, en las que aparecen modestas casas coloniales perdidas entre los árboles frutales y los olorosos jazmines, constituyen un lugar de reposo ideal en medio de un decorado idílico en el que los mosquitos están prácticamente ausentes.
Los Yungas ofrecen además numerosas posibilidades: excursiones en 4X4, caminatas, paseos inéditos en bicicleta montañera, descenso del río en rafting, o simplemente, holgazanería de alto nivel.
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